Capítulo 1
Introduction
EL CAFE QUE SE ENFRÍA
Cada día iba a la misma cafetería a tomarme el café, una costumbre que me daba ese momento de transición entre un madrugón y esa jornada dura de trabajo. Llegaba bien temprano a La Venta y, sin mediar más palabras que un “buenos días”, Jose, el encargado, iba colocando la tostada y al mismo tiempo preparando ese café con leche. Yo, para realizar una correcta gestión de ese gasto, me apuntaba (y reservaba) 50 euros al mes.
Recuerdo que en mis primeros desayunos empece pagando 2,7€ , poco a poco, con el paso de unos pocos años, quizá tan sólo 5 años, puedo decir que el mismo desayuno, idéntico desayuno, alcanzó los 4,10€. Aquellos ahorros de 50 euros que yo tenía para costear mi “sana” costumbre, ¡ya no me daban para todo el mes!
Era como si mis ahorros, que estaban tranquilos en una hucha, hubieran perdido valor… al igual que el café se iba enfriando poco a poco mientras hablaba con algún compañero, mi dinero perdía valor… pero ojo, que de la misma manera en la que tu café se puede quedar totalmente frio como te encantes con una conversación azarosa, y no valer nada en una mañana de invierno, lo mismo puede pasar con tu hucha si no se hace nada, pasará a no valer nada.
Me di cuenta de los peligros de la inflación y su realidad: millones de personas ahorran creyendo que su dinero está seguro y sin embargo, la inflación actúa en su contra. Pero además, como tampoco saben que hacer se quedan inmóviles viendo como el trabajo de una vida, como el esfuerzo y el sacrificio que tanto ha costado y tanto cuesta por conseguir algo, se va mermado poco a poco.
A lo largo de los últimos años, desde que empecé a interesarme por los mercados, las finanzas y el mundo de la economía en general, me he dado cuenta que existían muchísimos conceptos, fáciles y básicos que aprendí demasiado tarde.
Estudié en un colegio público, bajo el paraguas de lo que se denominó “la EGB” (educación general básica), no sé si mejor o peor que la LOGSE, LOMCE o todas las variantes legales que regulan la educación en España… no estamos aquí para juzgar eso; pero lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que ninguna de ellas es capaz de darles a los jovenes, embebidos en este sistema educativo español, una cultura financiera básica, suficiente como para conducir sus vidas de una manera económicamente ordenada.
Por ello me he decidido a plasmar en los siguientes capítulos todas aquellas dudas que mis hijos me preguntan, que yo deduzco de mis charlas con ellos, de cómo se enfrentan a los problemas económicos (a su escala) para que, cómo mínimo, ellos y todos los lectores preocupados por la cultura financiera de su prole, sepan manejar los conceptos básicos de la economía.
Trate de hacerle las siguientes preguntas a su hijo, a su amigo, o si quiere trate de responderlas usted mismo, si no es un estudioso o interesado de la ciencia económica o empresarial:
¿Como me definirías la palabra dinero? ¿Crees que cuanto más cara es una cosa más valor tiene?
¿Las cosas son cada vez más caras o es que el dinero cada vez vale menos? ¿Entiendes que el dinero pueda perder valor?
¿Sabes que es invertir? ¿Es mejor ahorrar o invertir?
¿Que es patrimonio? ¿Como se aumenta un patrimonio?
Si una empresa te ofreciera pagarte parte de tu salario, imaginemos 1000€, en participaciones (acciones u opciones ) de la empresa o 800€ en transferencia estándar, ¿qué eligieras?
Quizá si yo hubiera tenido una información más clara acerca de muchos conceptos por los que me he interesado más tarde habría aprovechado mejor mis capacidades financieras. Hoy me encuentro en un punto en que ávido por las finanzas, las inversiones y después de acabar mis estudios sobre economía, conozco los productos, conozco los riesgos pero no cuento con un capital que me permita mantener las tres patas de una buena economía: liquidez, solvencia y rentabilidad.
Además, no sólo el enfoque debe resumirse a darle a nuestros hijos esa cultura financiera que tanto les va ayudar en esta vida sino también, ayudar a esas personas que hoy, en su madurez, todavía no son capaces de asimilar conceptos tan importantes como, por ejemplo, que es una rentabilidad compuesta y su poder de efecto acumulativo sobre la cantidad original o, por poner otro ejemplo, la inflación, el llamado impuesto invisible, ¿sabría usted decir porqué tiene ese sobrenombre?
Estará el lector conmigo en que es necesario saber de números, y quizá lo podríamos dejar ahí hace muchos años cuando la vida se resumía en un contrato de intercambio de cosas por cosas o cosas por dinero… ¡que no te engañen con las vueltas! - decía mi madre. Pero el mercado creció, surgió la Bolsa, los mercados secundarios y una ristra interminable de productos que requieren de una auténtica “ingeniería” de finanzas para entender muchos de ellos: CFDs, opciones, warrants, ETFs, acciones y su interminable tipología … aún recuerdo el golpe de las preferentes en España. Hablaremos de ello.
Otro motivo por el que quiero despertarle el afán financiero o económico …. El mundo de hoy y su dilema de las redes sociales. Las redes están inundadas de gurús que dicen que con 10000€ en el banco puedes conseguir hacerte rico si sigues su plan de entrenamiento o mentorización. ¡Cuidado con esto! Decenas de estos gurús inundan las redes con fórmulas mágicas para multiplicar el dinero y en este sentido me gustaría pararme a explicar una idea fundamental:
Estoy totalmente de acuerdo en que el conocimiento es la base de cualquier movimiento inversionista, conocimiento en el producto, en los fundamentales, en las estrategias de inversión y por ello, tener un mentor o “coach” que te ayude con ese tipo de aprendizaje es algo positivo. Ahora bien, nadie tiene una fórmula mágica, primero porque las peculiaridades de la inversión hacen que si todo el mundo conoce tu formula, esta deja de tener sentido, ¡es un juego de suma cero! y, segundo, porque no sólo basta con el conocimiento, se necesita un ahorro que poco a poco se puede ir aumentando gracias a una inversión inteligente. Si realmente piensas que en un periodo de tiempo muy corto puedes producir una rentabilidad tal que te hagas rico y asumiendo un riesgo propio de un amateur, creo que te equivocas.
Los gurús son ricos, sí, probablemente lo son, gracias a sus planes piramidales, sus cuotas de pantalla que crecen exponencialmente gracias a las redes, sus asociados y, por supuesto, a la falta de cultura financiera de su público. O quizá tuvieron un golpe de suerte, no lo sé. Lo que sí tengo claro es que no lo son porque tengan la formula mágica que hace que una micro cuenta se convierta en 6 cifras en pocos meses.
He visto ofrecer inversiones en tokens de una vivienda anunciando que “solo necesitas 100€” para “comprar” una vivienda. Es cierto, el nuevo mundo digital se puede tornar en una amenaza si no se conocen los pros y contras de todos estos nuevos productos… el mundo de los “digital coins” y sus derivados de unos y ceros es una amenaza para aquellos que no saben o conocen los básicos de la economía.
(...)
Si este capítulo te ha hecho pensar, el resto del libro está esperándote.